La joven Melissa se acaba de despertar de una noche desenfrenada de sexo, pero sigue cachonda y quiere echar un polvete mañanero para comenzar bien el día.

Aprovechando que su novio sigue dormido le acaricia la polla y se la mete en la boca, le chupa el capullo hasta que se despierta y se pone a pajearle. El tío se despierta muy feliz, se pone de pies y se pone a follar la boca como si fuera su coño. Pone a la zorra de lado en la cama y la mete el rabo en su chocho húmedo, se la folla como quiera y ella no para de gemir.

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